La información.
15-02-2007 11:47:32

Durante los últimos meses, en los que uno se ha acostumbrado a vivir sin televisión, le ha surgido una y otra vez la pregunta de cuán necesaria había sido la cantidad de información recibida hasta ese momento. Con la desaparición del aparato diabólico -ver artículo al respecto en este mismo blog- han dejado de recibirse muchos datos que hasta entonces parecían indispensables para poder considerarse una persona “informada”: asuntos del corazón, que copaban la mitad de la programación y de los que uno recogía muestras suficientes como para tener un agradable tema de conversación con algún conocido, y noticias típicas del telediario, es decir, una violación, un asesinato, una masacre, un terremoto, una nueva ley de impuestos.
Al mismo tiempo, uno se ha acostumbrado a leer la prensa diaria en Internet. Y no solamente la española, por eso de conservar las raíces, sino también la alemana, donde uno vive ahora. El resultado no ha podido ser más descorazonador. Por supuesto, no existía conexión en cuanto a las informaciones nacionales. Yo mismo he de confesar que lo que diga el señor Rubalcaba, por mucho que no quiera perder de vista el panorama político español, no me parece demasiado importante a tres mil kilómetros de distancia.
Lo más terrorífico ha sido comprobar que ni siquiera en los temas internacionales, de sociedad, de técnica, las informaciones eran parecidas. Ni siquiera los intereses, que aparecen semana tras semana en los respectivos periódicos, son parecidos. En definitiva, uno tiene la sensación de estar viviendo en mundos paralelos. Si por casualidad se trata un tema común -África, medioambiente- los puntos de vista son tan dispares, tan influidos por los dos diferentes tipos de pensamiento, que podría creerse se están tratando asuntos diferentes, o que alguno de los dos medios está necesariamente mintiendo.
Por otra parte piensa uno: "Sí, hoy ha habido una violación terrible en Alemania, un niño fue encontrado muerto en un frigorífico, la seguridad social va a cambiar…¿qué saben de ello las personas que conozco en España? Nada. ¿Están por ello más desinformadas? No. Y del mismo modo, no puedo afirmar que mis conocidos en Alemania sean unos ignorantes por no saber nada sobre las últimas informaciones referentes al 11-M".
Por tanto, ¿quién está mejor informado? ¿Tengo realmente la necesidad de informarme sobre lo que pasa en España, ahora que no estoy viviendo ahí? Por otro lado, ¿Tengo realmente la necesidad de informarme sobre los acontecimientos cotidianos en Alemania, puesto que estoy viviendo aquí? ¿Para qué me sirve toda esta información? ¿Para tener un tema de conversación durante una cena? ¿Y para qué más? Si preguntásemos a alguien sobre los temas más importantes en el último mes, seguramente no podría acordarse ni siquiera de un 10% de todas esas noticias diarias. El cerebro humano, sabiamente, sabe olvidar información para que las neuronas puedan regenerarse. En otro caso, no lograríamos más que el colapso. Entonces, ¿Por qué esforzarnos diariamente, agobiarnos, para tener un conocimiento tan evanescente?
La pregunta fundamental es ¿Necesitamos realmente tanta información? Uno piensa en cómo sería el mundo hace doscientos años, sin esa marea de noticias. Para qué engañarnos: violaciones, asesinatos, corrupciones, han sucedido desde el principio de la historia, aunque quizás antes no estaban tan detalladamente relatados como ahora. A pesar de ello había arte, filosofía, política, sociología. Incluso quizás más que ahora. A lo mejor la gente hablaba menos y escuchaba más, tenía más tiempo para disfrutar de un buen libro, para escribir, para ir a conciertos, al teatro. Para reflexionar sobre ello y poder digerirlo realmente, trabajarlo espiritualmente.
Uno llega lentamente al nihilismo. Ha reducido la cantidad de información a las noticias de la radio cada mañana, y la lectura de semanarios que no dan información puntual, sino que se centran en el análisis de esos acontecimientos diarios para encontrar una tendencia, un análisis. Pues lo que quedará en la memoria no serán los hechos puntuales, sino las consecuencias a corto o largo plazo de los mismos. Poco me interesa que en Irak mueran cada día diez soldados o cien civiles. Lo importante son las consecuencias a largo plazo de esa guerra, de esas muertes.
Quizás uno se vaya convirtiendo poco a poco en un ignorante voluntario, en un analfabeto de la sociedad de la información. Cuando se trata de los temas del día, en un español para los alemanes y en un alemán para los españoles. No lo sé. Puede que dentro de tres meses piense lo contrario, en la necesidad de meterse información en vena sin parar, sin tener tiempo para analizarla, pues, ¿quién se interesa hoy en día por el análisis de una información que mañana va a estar completamente sobrepasada por los acontecimientos del futuro? Es posible que de aquí a un año uno llegue a la conclusión de que ni siquiera el análisis de esa información le interesa, pues ya han sido realizados los suficientes en los últimos cien años como consecuencia de circunstancias similares, y uno comprueba que todo se repite, que nada cambia.
Uno se ve peligrosamente tentado por el refugio en una caverna, tan inmutable como el mundo exterior pero sin su continuo estruendo. Quizás uno le de tantas vueltas a la cuestión porque no se deja empapar por esa marea continua de noticias. Quizás sea precisamente ese estruendo el que nos ayuda a no pensar demasiado, a no llegar a conclusiones extremas, a no volvernos locos. Difícil elección entonces.
Karl Rossmann
Categoría: Zibaldone 1 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Hecho con
La información no es en el fondo sino una adormidera tan efectiva como el arte, el viajar, el amor...