Subir.
05-02-2007 09:50:37

[...] Por eso me apresuro a entrar ciegamente en la casa, no leo la inscripción sobre el pórtico, estoy enseguida en los pasillos, me instalo con testarudez tal que no logro recordar en absoluto haber estado jamás ante la casa, haber subido jamás las escaleas. No debo retroceder, empero; esa pérdida de tiempo, ese reconocimiento de un error, me sería intolerable. ¿Cómo? ¿Bajar una escalera en esta vida breve, presurosa, acompañada de un retumbar impaciente? Imposible. El tiempo que te ha sido acordado es tan corto que tú, cuando pierdes un segundo, pierdes la vida entera; porque no es tan larga, sino sólo tan larga como el tiempo que pierdes. Si has iniciado, pues, un camino, sigue adelante a despecho de toda circunstancia; sólo puedes ganar; no corres peligro alguno; quizás al fin te despeñes, pero si te hubieses vuelto atrás al cabo de los primeros pasos y bajado la escalera te habrías despeñado en el comienzo mismo; y no quizás, sino con toda seguridad. Si no hallas nada aquí, en los pasillos, abre las puertas; si no hallas nada detrás de las puertas, tienes otros pisos; si no encuentras nada arriba, no importa; lánzate nuevamente escaleras arriba. Mientras no dejes de subir no tienen término los escalones; bajo tus pies que ascienden, crecen ellos hacia lo alto.
Franz Kafka. Abogados (La Muralla China). Traducción de Alejandro Ruiz Guiñazú. Alianza Editorial, 1990.
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