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Cine, cultura y realidad

Klimt y las mujeres.

09-01-2007 08:58:42


¿Qué aman los hombres en las mujeres? ¿Por qué un hombre puede dedicar la mitad de su vida a bocetar mujeres vestidas, desnudas, durmiendo, soñando, siempre ensimismadas consigo mismas, absortas? ¿Qué ha visto el hombre en esa infinidad de mujeres, por qué no da más importancia a la una que a las otras? Por supuesto, algunas modelos se repiten, pero, realmente ¿era ésta más importante que las otras?

Muchos interrogantes sin contestación. Y una se queda confusa, siendo mujer. ¿Qué somos las mujeres para los hombres? ¿Somos lo que se ve, lo que nosotras vemos? Los dibujos están realizados con delicadeza, el carboncillo ha querido captar cada detalle pero sin herir, está amando en ese mismo momento. ¿Somos las mujeres dignas de tal amor? ¿Por qué el hombre ha convertido desde los inicios del arte a la mujer como centro de sus motivos? De nuevo, ¿somos dignas de tal obsesión ? ¿Somos realmente lo que han pintado? Una mujer ve los dibujos y no le es posible escandalizarse, incluso en las escenas de masturbación. Porque la intención no es sobresaltar o escandalizar. Klimt ha querido, ha deseado tanto encerrar en esos trozos de papel lo que una mujer es, la Mujer, que no puede encontrarse trazo de insulto en ellos.

Sí, se ven órganos femeninos, mujeres abiertas de piernas sin mesura, mesura que no necesitan porque están solas. El pintor no está presente, probablemente lo sientan más como un elemento del cuarto, quizás como un pájaro que las observa sin que vaya a hacerlas daño. La intimidad de las escenas reside fundamentalmente en esa introspección, en la conciencia de que ellas lo son todo, casi siempre con los ojos cerrados, absortas en un mundo aparte, alejado de todo…pero, ¿qué es ese mundo? ¿Qué ha deseado Klimt que sea ese mundo? No todo es platónico, el pintor tiene al menos cuatro hijos con diferentes modelos. Sin embargo, viendo los dibujos uno no puede siquiera imaginarse el acto sexual. Incluso cuando vemos la pintura "Kniedender weiblicher Halbakt nach links” (título simplonamente traducido en la exposición como “mujer semidesnuda”, ¿no lo están todas al fin y al cabo?): La mujer está descuidadamente arropada en una sábana que le cubre sólo el torso. De vientre para abajo está desnuda. Yace de lado, el pelo desordenado, la cabeza semienterrada en el brazo derecho; duerme con la boca entreabierta. Acaba de hacer el amor. ¿Con el pintor? Seguramente. Con toda certeza. Y Klimt no duerme. Se ha levantado de la cama, se ha vuelto, la ha visto así, abandonada a sí misma, y sin poder contenerse ha dibujado un boceto.



¿Estará ella enfadada cuando se despierte y vea que la ha captado así, tan olvidada de su voluntad? No lo creo. ¿Qué busca un hombre realmente con estos dibujos? Captar la esencia. Y la mujer, observando estos esbozos siente un miedo repentino, ¿posee ella lo que Klimt busca? ¿Esa deificación tiene realmente algo que ver con ella o es un espejismo? En muy pocos dibujos de Klimt aparecen hombres. Y cuando lo hacen, esconden el rostro. Son meros soportes para que la mujer resalte más. Adoptan incluso una posición vencida: la espalda inclinada, los hombros caídos. No sonríen ni miran a las mujeres junto a ellos. Un buen ejemplo de ello es el dibujo “Mujer embaraza con hombre”. La mujer se encuentra en primer plano y se apoya en el hombre, detrás de la embarazada. El hombre la acoge con el brazo izquierdo pasado por la espalda; la mano reposa sobre el brazo de ella. El modelo tiene la cabeza baja, el brazo derecho cuelga paralelo al cuerpo, la mano al final apenas trazada, más bien cerrada en un puño. El rostro, marcado con trazos fuertes, expresa melancolía. A pesar de que ella, apoyada en él , está apenas esbozada, los trazos casi invisibles, es la que centra toda la mirada. Uno no puede dejar de tener la sensación de que mentalmente se encuentra sola, plena consigo misma. Su mano descansa en el vientre henchido, más bien parece que estuviera concentrada en lo que pasa en su interior. Y el hombre, desplazado de este mundo, no puede hacer más que permanecer a su lado como una columna, sin lograr formar una unidad con su amada, con el niño de ambos. Es algo que sólo le pertenece a ella, como su cuerpo.

¿Tenía Klimt algún tipo de complejo en relación con las mujeres? ¿Se trataba solamente de envidia , envidia hacia la “capacidad” de las mujeres de poder cerrarse al mundo, hacer de ellas mismas un centro? Pero, ¿no es este rasgo una simple limitación e las mujeres, una muestra de egocentrismo, de ignorancia? Klimt no parece verlo así...

Una, como mujer, conociendo a las mujeres y su falta de misterio esencial, no puede apreciar este continuo mirarse al ombligo de nuestro sexo. Y desea averiguar qué admira un hombre en ellas (la introsprección) y por qué se siente como la nada junto a ellas. ¿Tiene esa introspección femenina algún impulso de tipo creativo? En absoluto, en otro caso el mundo del arte estaría lleno de mujeres geniales, y no es el caso, para qué nos vamos a engañar.

Una siente miedo ante este amor de hombre. Ay, duele. Porque una mujer puede ver que lo pintado no son mujeres, sino la belleza que les aporta la mirada de un hombre. Y una sabe que nunca podrá alcanzar lo que él ha puesto sobre el papel.


Alicia Rodríguez


Klimt: Femenino Plural. Exposición. Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre (Avda. General Perón, 40. Madrid). Del 16 de junio al 3 de septiembre de 2006.


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Comentarios
Comentario hecho por Laura, el día 11-01-2007 14:50:45h.
Buena premisa. bien desarrollada



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