Retrato del corazón humano.
16-10-2006 09:49:15

Hay héroes tanto para el mal como para el bien.
Lo que los hombres llaman amistad no es sino un tráfico de intereses y favores mediante el cual el amor propio siempre se propone ganar algo.
Nuestros enemigos, al enjuiciarnos, se acercan más a la verdad de lo que nosotros mismos lo hacemos.
Es más fácil apagar un primer deseo que satisfacer todos los que le siguen después.
Las personas débiles no pueden ser sinceras; agitadas por las pasiones, casi nunca las sienten de verdad; no pueden calificarse de bondadosas por no tener fuerzas para ser malas; su falsa honestidad consiste en disfrazar sus defectos a los demás y a sí mismas; y sus acciones son como rimas forzadas, que adaptan a lo que más les conviene.
De lo único que deberíamos asombrarnos es de poder seguir asombrándonos.
El fin del bien es un mal; el fin del mal es un bien.
Las pasiones llevan consigo una injusticia y un propio interés que hace peligroso el dejarse llevar por ellas, y se debe desconfiar de las mismas aun cuando parezcan muy razonables.
El interés sabe hablar todas las lenguas y representar toda clase de personajes, incluso el del desinterés.
Si existe un amor puro y sin mezcla de nuestras pasiones, es el que se esconde en el fondo del corazón, y que nosotros mismos ignoramos.
Reflexiones o sentencias y Máximas morales. Duque de La Rochefoucauld, 1665 (Traducción al castellano: Emma Calatayud. Editorial Bruguera, 1984).
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